Un verano con Mónica – Sommaren med Monika

Un verano con Mónica – Sommaren med Monika

Feb. 09, 1953 Suecia96 Min.R
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Director

Reparto

Sinopsis

Monika trabaja en un mercado de verduras. Harry, un joven de 19 años, vive al lado. Un día van al cine y pasan la noche juntos en la barca del padre de Harry. Al día siguiente Harry es despedido. Los dos deciden dejar Estocolmo. Al principio las cosas son idílicas: toman el sol desnudos, beben, van a bailar pero Monika se queda embarazada. Se quedan sin comida y empiezan a robar en cabañas cercanas. Monika es arrestada pero logra escapar. Y ambos deciden volver a la ciudad…


 

Castellano:

 

 

 

Versión original con subtítulado en castellano:


 

Título originalSommaren med Monika
Calificación de IMDb7.6 8,198 votos
Calificación de TMDb7.5 41 votos
Compartido 8

(5) comments

  • Ilich15 noviembre, 2017

    Añadida 720p en españistaní.

  • Ilich23 septiembre, 2018

    Resubida

  • Javier Aluxebalam26 junio, 2020

    Excelente película. Grande Bergman!
    Gracias por el trabajo de compartirla.

  • patesmu9 octubre, 2020

    Conclusión, el orden de los factores SÍ altera el producto jajaja

  • Chris Jiménez15 abril, 2021

    La mejor manera para Bergman de explorar majestuosamente el territorio inestable del cine moderno. Se abre un universo aparte de registros sensibles, bucólico y ensoñador, y se abandona el dominio “lógico” del relato por la pura celebración amorosa, la abstracción mineral de la isla como nuevo desafío de una puesta en escena donde se nos invita a observar un cielo precioso, rozar el agua cristalina e incluso a percibir el aroma de la piel de Monika, que casi acariciamos por la proximidad de la cámara. Su rostro delicado aunque de rasgos fuertes, su pecho agresivo, sus muslos desnudos y su espontaneidad carnal.
    No sabrá (Bergman sí) que habrá de convertirse en un símbolo para la mujer europea moderna, aunque su belleza permanecerá contra el paso del tiempo; más que un símbolo, un mito encarnado. Pero el sueco, aun en su afán de atrapar el instante presente en lo que tiene de más fugaz y profundizar en él para otorgarle un valor de eternidad, infiltra asimismo restos de violencia y amargura que habrán de incrementarse y acompañar a los protagonistas en un tercer acto marcado por la discordia, la crudeza y la ambigüedad, un largo epílogo que sólo sirve para romper el sueño, un espejo en el cual habrá de mirarse Harry hacia el final y contemplar la auténtica realidad.

    Quizás este tramo es lo que provoca el distanciamiento de la propia obra y del personaje femenino; la fruta prohibida del paraíso transformada en una venenosa víbora pcuya aspiración es hacerse con nuestro odio. Bajo la debilidad y mirada abatida de Harry, Bergman enfrenta a Monika con su relato, reflejando la irreductibilidad del deseo y la inexorable aspiración a la libertad contra el conformismo social; los últimos actos de la joven son pura abyección moral que nada justificaría, ni siquiera el elogio de una libertad que consiente en destruir la de los demás. Para el objetivo de la cámara del sueco esto es una ignominia, horror y vergüenza.
    Correctos Lars Ekborg, Naemi Briese, Sigge Fürst y Dagmar Ebbesen secundan a Andersson, inmortalizada desde todos los ángulos (en su faceta sensual y en su lado más tenebroso, ambigüedad continua realzada por el trabajo de Gunnar Fischer a la fotografía). “Un Verano con Monika” explotará poco a poco en la época, por traspasar límites que casi nadie se había atrevido (poco antes el también sueco Arne Mattsson con su premiada “Un solo Verano de Felicidad”, gran influencia para la que nos ocupa); en EE.UU. es vendida maliciosamente como mero film erótico de explotación mientras en Europa se la considera piedra angular del cine moderno.

    Una legión de jóvenes cineastas de todos los rincones del Globo tienen un modelo en que apoyarse. Como afirmó Godard, hay que verla siquiera por esos extraordinarios segundos en los que Monika mira fijamente a cámara, con sus ojos anegados de angustia, tomando al espectador por testigo del desprecio que siente por sí misma, voluntariamente eligiendo el Infierno en lugar del Cielo.
    Es uno de los planos más tristes y poderosos de la Historia del Cine, en la cual Bergman, gracias a su obra-milagro, puede por fin entrar en ella por pleno derecho.

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