Dos monstruos y un destino

Avieso Huesoagosto 12, 2018Vistas 1065

La popularidad de los g√©neros cinematogr√°ficos va variando seg√ļn la √©poca por el contexto hist√≥rico y los intereses que mueven a la gente (o por los que son controlados) . En los albores del cine, m√°s o menos por los a√Īos 20, eran las comedia Slapstick y el Terror los favoritos del p√ļblico.¬†

La risa tonta y el miedo eran lo que buscaban sentir aquellos que entraban a desconectar del mundo en una sala de cine, emociones primitivas en el cine primigenio.  Todos conocemos el vodevil, es inevitable vincular al cine mudo con Chaplin, Keaton, Lloyd o El Gordo y El Flaco, pero el horror ¡oh, el horror! se halla injustamente topificado en los clichés de la Hammer y reducido a las reconocibles caras de los encumbrados Lugosi y Karloff. Antes de que primara la fórmula comercial hubo un cine sin concesiones con el espectador, que lo dejó temblando en la butaca, sumido en confusos pensamientos por turbias imágenes. En gran parte fue el reino del terror de dos grandes monstruos que, juntos y por separado, sembraron la semilla de lo que sería el auténtico género, llegando incluso a dotarlo de nuevas dimensiones. Estamos hablando de Lon Chaney, el hombre de las mil caras y de Tod Browning maestro de lo macabro.



Charles Albert Browning
(1880-1962) Desde peque√Īo demostr√≥ una extra√Īa y rom√°ntica fascinaci√≥n por el mundo del circo, enrol√°ndose con tan solo 16 a√Īos en una compa√Ī√≠a ambulante. Durante varios a√Īos explor√≥ sus m√ļltiples talentos con todo tipo de trabajos inimaginables: Presentador de fen√≥menos, cantante, bailar√≠n, payaso, acr√≥bata, contorsionista o incluso (ag√°rrense) cad√°ver viviente hipn√≥tico, uno de sus n√ļmeros m√°s delirantes donde permanec√≠a enterrado hasta 48 horas. Como ilusionista, una muestra de su talento es que lleg√≥ a colaborar con dos de los magos m√°s celebres de la √©poca: Leon Herrmann (Herrmann III) y¬†Ching Ling-Foo.

Vasos comunicantes del mundo del espectáculo le llevaron a conocer en 1913 a un emergente David Wark Griffith, quien por simpatía se convertiría en su maestro y mentor. Poco después iría a dirigir los estudios Rellance-Majestic  a California, llevándose a Browning que participaría en medio centenar de cortos como actor, hasta 1915 cuando pasó a la dirección con The lucky transfer, La muerte viviente y La mano quemada. Títulos estrenados en tan solo unos meses, donde ya se anticipan temas recurrentes en su filmografía como la mutilación y las enfermas relaciones padre hija.

"No cruzar√≠a la calle ahora para ver una pel√≠cula" ‚ÄĒ Tod Browning (Despu√©s de retirarse)

¬†‚ÄĒ “No cruzar√≠a la calle ahora para ver una pel√≠cula” ‚ÄĒ Tod Browning (Despu√©s de retirarse)

Los rodajes, que apenas duraban semanas, deb√≠an ser fren√©ticos pero tambi√©n lo era su vida nocturna, ingesta de alcohol y forma de conducir. En junio un Browning ebrio perdi√≥ el control de su veh√≠culo empotr√°ndose contra un vag√≥n de tren falleciendo uno de sus amigos y quedando malherido tanto √©l como el resto de ocupantes. Con la cara destrozada y otras graves lesiones permaneci√≥ un a√Īo en el hospital bajo dolorosa recuperaci√≥n y posiblemente los remordimientos agriaron su car√°cter.

Tras el alta, aparte de hacer de extra para el gran éxito de Griffith Intolerencia, rodó su primer largometraje Jim Bludso (1917), un par de títulos menores después se fue a Nueva York, trabajando para la Metro Pictures y la Universal donde conoció a Lon Chaney. Con La virgen de Estambul (1921) obtuvo su primer gran éxito, pero a pesar de su innegable talento, su modo de vida era un óbice para su carrera, aficionado al ocultismo y la magia negra, fiestas salvajes o escandalosas relaciones que sumadas a su dependencia al alcohol hacían que los productores lo desecharan de diversos proyectos, su fama de artista controvertido, insobornable, enigmático, autodestructivo y marginal le estaba pasando factura.

Gracias a un amigo, productor y ejecutivo de la MGM que confió en él, pudo volver al circuito comercial con El trío fantástico (1925), a esta le siguieron algunas de sus más representativas películas, muchas de ellas protagonizadas por Lon Chaney. Su transición al sonoro llegó con La silla numero 13 (1929) donde Bela Lugosi interpreta al inspector protagonista. La trágica muerte de Chaney impidió que protagonizase el que fue el gran éxito de Browning Drácula (1931). También con la MGM rodó la controvertida La parada de los Monstruos, la película que vulneraba todos los esquemas de Hollywood, duramente censurada e incluso prohibida, para Browning significó un serio descalabro profesional del que nunca se recuperaría.

Sus siguientes pel√≠culas surgieron espor√°dicamente en forma de encargo, pero fueron desastres de taquilla. La Marca del Vampiro (1935) ayud√≥ en cierta medida a restablecer su credibilidad, aunque tanto con esta como con The devil doll (1936) los censores hicieron cortes dr√°sticos. Tres a√Īos pasaron hasta que volvi√≥ a rodar la que ser√≠a su √ļltima pel√≠cula Milagros en venta (1939), cuyo fracaso hizo que lo despidieran. Se retir√≥ con su mujer a Malib√ļ donde tras la muerte de esta, permaneci√≥ pr√°cticamente recluido…¬† por lo que es improbable que supiera de la conmoci√≥n que causar√≠a el redescubrimiento de Freaks, en el festival de Venecia de 1962, semanas antes de su muerte.

Fiel a sus propios personajes fue desechado por su creatividad marginal, tristemente la obra que hoy en día lo encumbra fue la principal razón de su declive. Su singular inquietud por lo grotesco ha ejercido una innegable influencia en el cine de gánsteres, de terror y su unión con el cine negro. Fue todo un maestro, maestro de lo macabro.


 

"No hay nada gracioso en un payaso a la luz de la luna" ‚ÄĒ Lon Chaney

¬†‚ÄĒ “No hay nada gracioso en un payaso a la luz de la luna” ‚ÄĒ Lon Chaney

Leonidas Frank Chaney (1883-1930) Hijo de una de pareja de sordomudos creció como obligado experto en pantomima, en 1902 comenzó su carrera por los escenarios y durante más de una década recorrió el país con una troupe ambulante. Su salto al cine se debió a un lamentable suceso y posterior escándalo: el intento de suicidio con bicloruro de mercurio de su por entonces mujer (cantante y madre de  Lon Chaney Jr). Cual uno de sus personajes no tardaría en enamorarse de la esposa de un violento paralítico, aunque en este caso con final feliz.

Durante sus cinco primeros a√Īos en la industria, se mantuvo luchando por papeles menores que consegu√≠a por su destreza maquill√°ndose. No fue hasta 1919 con Miracle Man (lamentablemente perdida) cuando al fin pudo exhibir su calidad actoral convirti√©ndose en el mejor actor de car√°cter de la √©poca. Pionero en el cine mudo de terror, no solo discurr√≠a los m√°s dispares y macabros maquillajes, tambi√©n modos de transformar su cuerpo mediante pr√≥tesis (o incluso dislocando sus miembros) para convertirse en seres deformes y monstruosos. Entre cortos y largos particip√≥ en m√°s de 150 obras, en su versatilidad toc√≥ todos los g√©neros y caracteres dej√°ndonos para la posteridad grandes antih√©roes, v√≠ctimas torturadas por el destino.

Pudo haber sido la cara de Dr√°cula para Browning pero lamentablemente falleci√≥, con tan solo 47 a√Īos de c√°ncer, quiz√°s consecuencia del pegamento y materiales usados que por entonces eran t√≥xicos y cancer√≠genos. Su √ļltima (y √ļnica) pel√≠cula sonora fue el remake del Tr√≠o fant√°stico, donde dio voz a cinco de los personajes. Apodado como el Hombre de las mil caras Lon Chaney fue, es y ser√° el gran monstruo del cine.

Documental biogr√°fico¬† –>¬† Lon Chaney: A Thousand Faces (2000)
Pel√≠cula documental¬† –> ¬† Man of a Thousand Faces ‚Äď El hombre de las mil caras (1957)


 

De las 62 pel√≠culas que dirigi√≥ Browning, 10 fueron protagonizadas por Chaney. El car√°cter y experiencia del director congeniaron con el atormentado esp√≠ritu del artista, juntos confeccionaban los s√≥rdidos personajes y se completaban a la hora de crear los desquiciados relatos donde destacaban impedimentos f√≠sicos, mutilaciones carnales, espect√°culos tortuosos, pasiones enfermizas o venganza desaforada. Aunque en ocasiones cosechaban √©xitos de taquilla, eran mancilladas por la cr√≠tica horrorizada ante los macabros espect√°culos del d√ļo y su fascinaci√≥n por lo grotesco, despreciando la diestra fusi√≥n de fantas√≠a terror√≠fica y angustia emocional que dotaba a las tramas de un nivel m√°s profundo que el sensacionalismo barato. Sus protagonistas sol√≠an ser seres inadaptados que solo quer√≠an vivir en paz frente a un mundo que no se lo permit√≠a, toda una contraposici√≥n a los h√©roes de cart√≥n piedra hollywodienses.

De ninguna manera son todas las pel√≠culas que hicieron pero si un peque√Īo recopilatorio de las m√°s significativas.

La rosa del arroyo ‚Äď The Wicked DarlingLa rosa del arroyo – The Wicked Darling (1919) Primera de las colaboraciones del d√ļo (que no se repetir√≠a hasta 6 a√Īos despu√©s) donde, si bien aun no nos muestran la magia de su talento cooperativo ya nos arrastran a los bajos fondos y bajas pasiones con esta triste historia en un mundo de cloacas, ambiente criminal, latrocinio sin escr√ļpulos y pobreza. Durante muchos a√Īos considerada perdida, hasta los noventa cuando se encontr√≥ una copia en Europa. Un claro ejemplo de cuales son los verdaderos principios del cine negro.

 

El hombre sin piernas – The Penalty (1920) Aunque por la tem√°tica se acerca al estilo de Browing fue dirigida por Wallace Worsley y protagonizada por Chaney que nuevamente demostr√≥ su abnegaci√≥n al oficio, neg√°ndose a usar √°ngulos enga√Īosos o trucos de c√°mara, literalmente se convirti√≥ en un tullido gracias a un aparato que consistente en dos cubos de madera y m√ļltiples correas, complejo e incre√≠blemente doloroso, tanto que los doctores del estudio le recomendaron no usarlo.

 

El jorobado de Notre Dame – The Hunchback of Notre Dame (1923) La versi√≥n definitiva de la novela de V√≠ctor Hugo y posiblemente la mejor transformaci√≥n de Lon Chaney. No solo por desfigurar su rostro con temible maquillaje, para la chepa us√≥ una pr√≥tesis de 50 kg de goma, deform√≥ su cuerpo con pesas y arneses que le obligaban a moverse como requer√≠a el personaje. Llev√≥ el personaje hasta las √ļltimas consecuencias y para √©l perdur√≥ en forma de secuelas en vista y espalda de por vida.

 

El que recibe el bofet√≥n – He Who Gets Slapped (1924) Uno de los grandes del cine sueco Victor Sj√∂str√∂m nos conmueve y remueve a partes iguales. Chaney demuestra que no necesita esconderse tras una m√°scara, golpea de pleno con su mirada y un registro fascinante. Pesadilla de risas y pasajes on√≠ricos, todo un tratado sobre el humor como v√≠a de escape (y m√©todo de abuso), resumida a la perfecci√≥n por la recurrente escena en la que el payaso gira la pelota cual orbe terr√°queo. Es la primera producci√≥n de la MGM y supuso un √©xito de cr√≠tica y p√ļblico.

 

El monstruo РThe Monster (1925)  Aunque precedida por películas como El Gabinete del Dr. Caligari, fue pionera por ser primera en la que aparece el científico loco con sus secuaces en el manicomio o laboratorio de turno. Se distingue del resto de films de terror de la época por el uso del humor sutil en situaciones serias o dramáticas gracias al cómico, afeminado y algo cobarde protagonista. Pese a ello respetar la ambientación con una lograda ambientación gótica, un ritmo narrativo que tira de flashbacks y unos efectos especiales más que dignos.

 

El fantasma de la √ďpera – The Phantom of the Opera (1925) Acompa√Īada de una original campa√Īa de publicidad en la que se mantuvo en secreto el rostro del protagonista, a la vez que se promocionaba lo terror√≠fico del mismo. Posee fascinantes escenas rodadas en Technicolor (a dos colores) y otras de impresi√≥n donde la capa roja del Fantasma est√° pintada exquisitamente a mano. El escenario de la √ďpera de Par√≠s fue fabricado en hormig√≥n armado para soportar el peso de los miles de extras, perdur√≥ hasta 2014 siendo utilizado en m√ļltiples rodajes de series y pel√≠culas.

 

El tr√≠o fant√°stico – The Unholy Three (1925) Segunda colaboraci√≥n, donde partiendo de un supuesto tan rid√≠culo como una banda de criminales que se disfrazan de familia, se forja una obra consistente y con escenas de memorable tensi√≥n. A la impecable actuaci√≥n como ventr√≠locuo de Chaney (¬°en una pel√≠cula muda!) o venerable anciana, hay que a√Īadir el perturbador papel√≥n que se marca el enano Harry Earles interpretando a un realista beb√© que en realidad es un cruel capo amante de los puros; personaje claramente “prestado” en ¬ŅQui√©n enga√Ī√≥ a Roger Rabbit?

 

Zara la m√≠stica – The Mystic (1925) Browning nos acerca a una de sus aficiones con un perfecto manual de la farsa espiritista. Hipn√≥tico despliegue donde se pone al descubierto, paso a paso, las t√©cnicas utilizadas por un mediums (y sus c√≥mplices) para llevar a cabo espectaculares manifestaciones ectopl√°smicas y apariciones espectrales. Sus habilidades ser√°n aprovechadas por un genio del mal para perpetrar el robo de una fortuna. Cont√≥ con la colaboraci√≥n del legendario dise√Īador Ert√© que confeccion√≥ los lujosos vestidos art d√©co.

 

Garras humanas РThe Unknown (1927) Otra joya más de la conjunción de estos dos genios ambientada en Madrid y afortunadamente redescubierta en la Filmoteca Francesa en 1968. Circo, trío amoroso y mutilaciones, la conocida trinidad donde en esta ocasión el horror psicológico se aleja del terror convencional y lo supera con creces. Chaney fue asesorado para su papel por un auténtico lanzador de cuchillos nacido sin brazos quien dobló puntualmente sus pies en las escenas que manipula objetos.

 

La casa del horror – London After Midnight (1927) De las diez en las que colaboraron, esta fue la que mayor recaudaci√≥n obtuvo y parad√≥jicamente una de las pel√≠culas perdidas m√°s buscadas tras arder la √ļnica copia en los a√Īos 60. A pesar de ello cuenta con el mismo argumento que La marca del vampiro y en el recuerdo del p√ļblico lo √ļnico remarcable es la caracterizaci√≥n de Chaney como vampiro, para la que us√≥ una dentadura de afilados dientes y alambres en las cuencas de los ojos para conseguir esa mirada.

 

M√°s all√° de Zanz√≠bar (Los pantanos de Zanzibar) –¬†West of Zanzibar (1928) Adaptaci√≥n de la obra de teatro Kongo. Esta vez el t√°ndem nos lleva por un aut√©ntico descenso a la locura en el coraz√≥n de la jungla, un ejercicio sofocante que no ser√≠a igualado hasta Apocalypse Now. Magia, minusval√≠a, locura, venganza, incesto, alcoholismo, tortura, colonialismo, exotismo selv√°tico, tr√°fico de marfil y tribu can√≠bal incluida; para rizar el rizo se rod√≥ exclusivamente en horario nocturno dentro de plazo.

 

R√≠e, payaso, r√≠e ‚Äď Laugh, Clown, Laugh

R√≠e, payaso, r√≠e – Laugh, Clown, Laugh (1928) Versi√≥n de la obra hom√≥nima de David Belasco y Tom Cushing. Pospuesta tras el estreno de El que recibe el bofet√≥n por su similar ambientaci√≥n, no tiene nada que envidiar a la primera. Una nueva entrega sobre la dualidad humana, la venganza, la transformaci√≥n y la ca√≠da en la locura. Precursora de la figura del El payaso triste, incluso hoy en d√≠a obras como Watchmen veneran y toman referencias de la misma. La canci√≥n que preced√≠a a la proyecci√≥n fue un √©xito y acompa√Ī√≥ a Chaney durante su funeral.

 

The Thirteenth Chair (1929) Realizada tanto en versión muda como sonora, solo la segunda ha perdurado. Nueva incursión al mundo espiritista en resultona simbiosis con el género detectivesco, una obra de corte teatral donde jugar a encontrar al asesino entre trece personajes encerrados en una habitación. En su primera producción sonora, Tod Browning muestra de forma sorprendente su capacidad de adaptación, vibrantes diálogos bajo artificios de luces y sombras, permitiéndose el lujo de rodar escenas a oscuras donde la tensión se corta con cuchillo.

 

El tr√≠o fant√°stico ‚Äď The Unholy Three (VO)El tr√≠o fant√°stico – The Unholy Three (1930) Versi√≥n sonora de la del 25, cont√≥ con algo m√°s de presupuesto que la original e incluir√≠a peque√Īos cambios en el final. Ser√≠a la √ļltima y √ļnica incursi√≥n de Lon Chaney en el cine sonoro, como actor ya reconocido la campa√Īa publicitaria se bas√≥ en la oportunidad de o√≠r su voz. Dio palabra a cinco personajes, como ventr√≠locuo, su mu√Īeco, venerable profesor, adorable anciana o incluso loro inexistente. Un despliegue que nos deja con las ganas de todo lo hubiera sido capaz de hacer.

 

Dr√°cula (1931) El fallecimiento de Lon Chaney le impidi√≥ encarnar al conde que fue sustituido por el actor que hab√≠a estado interpretando a Dr√°cula en Brodway durante tres a√Īos: un Bela Lugosi que apenas hablaba el idioma. El rodaje transcurri√≥ en un total desorden debido, en gran medida, a las ausencias del director, por ello el estudio le neg√≥ el derecho al montaje final que fue bastante modificado. A pesar de ello se convirti√≥ en el mayor √©xito del director y su particular estilo g√≥tico marc√≥ el est√°ndar de casi todas las pel√≠culas de vampiros hollywoodienses.

 

La parada de los monstruos – Freaks (1932) Basada en el relato de Todd Robbins ‚ÄúSpurs‚ÄĚ. Infravalorada durante d√©cadas, ostenta el r√©cord de prohibici√≥n con treinta a√Īos de censura en Reino Unido. Rompi√≥ con todos los c√°nones establecidos, por primera vez los “monstruos” no eran los malos e hizo de la imperfecci√≥n humana su bandera. Tras el √©xito de Dr√°cula, la MGM se arrepentir√≠a del gran presupuesto que dispuso para una “pel√≠cula terror√≠fica” al percatarse del bizarro reparto por el que importantes actores se bajaron del proyecto.

 

La marca del vampiro РMark of the Vampire (1935) Nueva versión de la desaparecida London After Midnight, una típica historia de vampiros de sorprendente final detectivesco. Como curiosidad, en esta ocasión el Conde Mora aparece con una incongruente mancha de sangre en la sien durante toda la película, la explicación se haya en los aproximadamente 20 minutos de metraje original que la MGM destruyó, en ellos al parecer se narraba como el Conde fue maldito por cometer suicidio tras el incesto con su hija Luna.

 

Mu√Īecos infernales – The Devil-Doll (1936) Adaptaci√≥n de la novela Burn Witch Burn! de Abraham Merritt fue una concesi√≥n contractual de la MGM por el √©xito de Dr√°cula. M√°s cercana al g√©nero fant√°stico que al de terror, nuevamente Browning juega con la difusa linea que separa el bien del mal, donde la venganza genera su propia justicia. Pionera del subgenero de la ciencia-ficci√≥n sobre miniaturizaci√≥n de humanos, no tiene nada que envidiar a obras posteriores gracias a sus pulidos efectos especiales √≥pticos y una s√≥lida trama.

 

Milagros en venta – Miracles For Sale (1939) Basada en la novela de misterio Death from a Top Hat de Clayton Rawson. En esta ocasi√≥n se aleja del bizarrismo habitual aleccion√°ndonos con una comedia detectivesca contra el fraude m√≠stico. Protagonizada por un fabricante de artefactos para magos que lucha por desmontar las trucos del espiritismo, nos pone al descubierto el¬†mundo del ilusionismo. Parodia y humor desde el primer minuto, Browning hibridando g√©neros dispares por √ļltima vez.

 

Otros títulos disponibles en Zoowoman:

Fuera de la ley – Outside the Law (1920)
El tigre blanco – White Tiger (1923)
Maldad encubierta – The Blackbird (1926)
La sangre manda – The Road to Mandalay (1926)
El palacio de las maravillas – The Show (1927)
El cazador de tigres (Oriente) – Where East is East (1929)
Perdone, se√Īorita – Fast Workers (1933)

 

 

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