Una historia, dos versiones: La Golfa de Jean Renoir y Perversidad de Fritz Lang

dalia-azulfebrero 14, 2018Vistas 2463

Entre La ChienneLa Golfa (1931) y Scarlet Street Perversidad (1945) hay 14 años y una guerra mundial de distancia. Durante esa guerra, precisamente, Jean Renoir andaba por Hollywood, ¿hablaría con Fritz Lang? ¿vería esta nueva versión? No imagino al estirado de Fritz departiendo con el bonachón Jean, pero quién sabe. Cuando se huye de los nazis se forjan extrañas amistades.

La historia es sencilla. Un contable que no ha roto un plato en su vida (Maurice Legrand/Michel Simon o Christopher Cross/Edward G. Robinson), conoce por azar a una guapa indeseable que, creyendo que tiene dinero, se lo camela. El pobre señor se enamora, claro, porque su esposa es otra indeseable que lo tiene agobiado y siempre le está recordando lo bueno que era su primer marido. El hombre no tiene mucha suerte en el amor, ya se ve, y su único consuelo en la vida es pintar en sus ratos libres. Para cerrar el triángulo, la chica está enamorada de un chulo que solo quiere sacarle la pasta. Después de una confusión al intentar vender una de las pinturas del pobre hombre, la chica empieza a fingir ante un prestigioso marchante que los cuadros los ha pintado ella. Sordidez a raudales, engaños variados y triángulos amorosos. Por supuesto, todo acaba muy mal.

¿Qué hace que dos directores tan distintos se interesen por la misma historia? ¿Qué hace que estas dos películas sean tan distintas y tan parecidas?


La Chienne

Empieza con una representación de marionetas que nos lleva a un mundo tragicómico muy francés, a pesar de la crudeza de la historia. Esta historia no tiene moraleja ni enseñanza alguna, nos dicen en este prólogo. La película es un melodrama, con dos triángulos amorosos (aparte del formado por el contable, la golfa y el chulo hay otro que no puedo contar aquí). Quizás todos son malos, quizás todos quieren aprovecharse, probablemente cada uno tiene sus razones, pero seguro que todos son desgraciados. Y se ganan a pulso su propia desgracia, provocando también la de los demás. A pesar de todo, hay algunos detalles cómicos que no se pueden revelar, pero que le dan a la trama un giro divertido e inesperado.


Scarlet Street

Tiene más aires de cine negro. Se da más protagonismo al personaje del chulo – había que aprovechar al magnífico Dan Duryea –, se desarrolla más el tema de la pintura, criticando incluso – sutilmente – las apariencias que dominan el mercado del arte. La caída del personaje principal es más progresiva y su final más agobiante.

Y hablemos del final. No creo que haya mucho spoiler, porque el final se ve venir desde el minuto uno, pero advertidos quedáis.

La diferencia entre ambos finales es algo que merece atención. Mientras el francés Legrand acaba siendo un vagabundo pobre y borracho, pero libre al fin de su mujer horrorosa y su trabajo que no le gusta; Chris Cross (vaya nombrecito, por cierto) también termina borracho, mísero y solo, pero atormentado por los remordimientos Se suele achacar este final con moraleja al Hollywood de la época, con su Código Hays, pero tampoco se puede negar que es un final que muy propio de Fritz Lang, siempre interesado por el crimen, la culpa y el castigo. Aunque chirríe un poco por la moralina (el criminal siempre paga y todo eso), no puede negarse que también es más oscuro y desesperado: mientras Michel Simon va a gastarse unas monedas en vino con otro vagabundo compañero de juergas, Edward G Robinson se queda en un hotelucho de mala muerte, escuchando las voces de sus víctimas y yendo de cabeza al suicidio.

Inesperadamente, el jocoso Renoir se revela también más cínico: no hay moraleja, no hay enseñanza, no hay castigo para el culpable, incluso nos cae bien, a pesar de sus pecados. Quizás es más realista, en el fondo. El personaje de Lang más bien nos da pena, pero también vemos lógico su castigo. Al final resulta que Lang es el más moralista de los dos. Es cierto que el cine negro siempre suele tener una cierta ambigüedad moral, pero también entra dentro de las convenciones del género que los culpables paguen. Y como buen aficionado a los géneros, Fritz sabe que lo importante que es respetar las convenciones.


Los personajes

El personaje principal y los actores que los interpretan merecen un comentario. Michel Simon se especializó en personajes de aspecto desastrado y bonachón, más o menos tontos (L’Atalante, El cebo), a veces malos, a veces solo algo pícaros (Boudu salvado de las aguas). Edward G. Robinson quizás era más versátil, pero tenía también varios tipos característicos: el gángster endurecido (Pasaporte a la fama, Hampa dorada), el policía /agente de seguros / detective inteligente, duro e incorruptible (El extraño, Perdición) y, el que vemos aquí, el hombrecillo insignificante arrastrado por las circunstancias (Pasaporte a la fama, La mujer del cuadro).

Michel Simon y Edward G. Robinson son ambos muy feos y muy reconocibles. Tuvieron larguísimas carreras y son de ese tipo de personas que siempre parecen mayores ( Simon solo tenía 36 años, pero parece mucho mayor). Ambos dan el tipo de hombre aplastado por la vida y poco atractivo que puede ser fácilmente dominado y seducido. Y con su interpretación, ambos nos muestran cómo cualquiera, por pacífico que sea, es capaz de cosas terribles por amor, deseo o desesperación.

Por el contrario, el objeto de deseo, la golfa del título, es un personaje bastante distinto en ambas obras. En La Chienne, Janie Marese se nos presenta como una mujer vulgar, muy joven, astuta, pero ingenuamente ciega con su chulo. Joan Bennet es más sofisticada y se acerca más al tipo de mujer fatal que luego interpretaría en más películas (algunas de ellas con Fritz Lang, precisamente). Los personajes de Renoir en general parecen más básicos, más dominados por sus deseos y los de Lang más retorcidos y calculadores.

Quiero mencionar también a Dan Duryea, que será siempre uno de mis psicópatas preferidos del cine americano. Curiosamente, a pesar de que Dan es un malo malísimo de libro, el personaje de la película francesa (Georges Flamand) es más violento con la mujer y esta violencia se muestra más claramente. Hollywood siempre suavizando detalles incómodos.


Como resumen personal:
  • La Chienne. A favor: la pequeña trama humorística, la falta de pretensiones morales. En contra: los actores más anodinos (salvo Michel Simon).
  • Scarlet Steet. A favor: Dan Duryea, el mayor desarrollo del tema de la pintura. En contra: la moralina final.

Por supuesto, si os ha interesado algo de esto, aquí están las películas:

La Golfa – La Chienne

 

Perversidad – Scarlet Street


¿Os gustan los datos curiosos? Pues a mi sí:

  • La protagonista de La golfa, Janie Marese, murió en un accidente de coche, con solo 23 años, cuando iba con su compañero de reparto Georges Flamant, camino del estreno de la película. Solo había hecho 5 películas, todas en 1931.

  • Ambos directores volverán a compartir tema — también una adaptación literaria — de La bestia humana de Emile Zola –: La bestia humana (La bête humaine, 1938 con Jean Gabin y Simone Simon, como protagonistas ) y Deseos humanos (Human Desire, 1954, con Glenn Ford y Gloria Grahame como protagonistas). Curiosamente también trata de matrimonios infelices, adulterio, deseos incontrolados y las desgracias causadas por ellos.

  • Joan Benett era rubia, pero durante la mayor parte de su carrera se tiñó de morena, al revés que casi todas las actrices de la época (y también muchas mujeres).

  • Michel Simon solo tenía 36 años, cuando su personaje es un señor de mediana edad. Edward G. Robinson sí tenía más de 40.

  • Tanto Fritz Lang como Edward G. Robinson eran pintores aficionados, seguramente por eso está tan bien desarrollado el tema pictórico en Scarlet Street.

  • Joan Bennett trabajó en cuatro ocasiones más con Fritz Lang (La mujer del cuadro, Perversidad, El hombre atrapado y Secreto tras la puerta) y también en una ocasión con Jean Renoir (La mujer en la playa).

  • Los protagonistas y el director de Perversidad ya habían tenido un gran éxito el año anterior con  La mujer del cuadro, otro clásico del cine negro con mujer fatal.

Este artículo se basa solo y exclusivamente en mi propia visión reciente de las dos películas. He consultado algunos datos (sobre todo fechas) en IMDB y Filmaffinity. Si os interesa otro artículo sobre el mismo tema, he encontrado este (en inglés):

http://artsfuse.org/111555/fuse-film-review-scarlet-roots-jean-renoir-inspires-a-fritz-lang-film-noir/

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(2) comments

  • […]           – La chienne – La golfa – Jean Renoir    ? […]

  • bernardo bringas2 noviembre, 2018

    Lo esencial es que Renoir lo maneja desde un punto de vista paisajista con cierto aire de patetismo mientras Lang sera mas objetivo con cierta tension psicologica

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